
No creo ser el único desafortunado en este país que recientemente ha estado recibiendo llamadas telefónicas del entrenador de la selección de fútbol: José Chemo del Solar. A Chemo no le basta con embolsar algunos miles de dólares pretendiendo que un grupo de tipos, en su mayoría borrachos e incompetentes, corra tras un balón, ¡no!, Chemo quiere más y te va a joder por teléfono en los momentos más inoportunos para ganarse esos centavos extra.
¿Qué sucedería si estas llamaditas con ridículos mensajes, grabados por aún más ridículos personajes, nos dieran la opción de responder? ¿Estaría Chemo dispuesto a escucharnos?
- Hola Chemo, tú me conoces, soy el hijo de puta al que jodes cada mañana por teléfono cuando está intentando trabajar.
Al menos con los encuestadores y algunos fanáticos religiosos (redundancia, lo sé) tenemos la oportunidad de decir "no, gracias", pero con Chemo la cosa es diferente, es Chemo y tú lo conoces. Al menos eso es lo que algún pobre diablo (pretendiendo saber de marketing) sugirió que Chemo diga: "tú me conoces". ¿Bastará eso para atraer la atención del despistado al otro lado de la línea? Imagino que algunos tipos con mucho tiempo en sus manos se comerán el rollo completo y con eso basta y sobra para cubrir el cheque de Chemo. Bravo Chemito, unos reales más a la cuenta. ¡Qué bueno, y fácil, ser tú!
Y eso es solo el principio, hay muchos más, además de Chemo, quitándonos tiempo e interrumpiéndonos día a día, Hernán comenta un poco sobre los encuestadores y en breve dedicaré algunas líneas a los borregos seguidores de divinidades inexistentes (y sí, otra redundancia).


Es una frase muy buena como para no ser usada en un artículo sobre racismo, y sí, este es un artículo sobre racismo y algo más. La leí en Twitter hace algún tiempo y es parte de una conversación entre dos damas, caucásicamente san isidrinas imagino, en una cafetería de Lima. El diálogo se desarrollaba así:
"Este es uno de los mejores Starbucks en Lima."
"Sí, aquí sí hay gente como uno."
Vamos a ponerlo más fácil, lo que creo que la dama quiso decir en realidad fue: "aquí todos somos blancos y no hay un solo indio de mierda".
Probablemente la primera reacción de muchos de mis lectores, varios no tan blanquitos como las distinguidas señoras de nuestra historia, sea pensar que la mayoría de blancos son unos racistas hijos de puta, y probablemente estén en lo cierto, lo son, pero me gustaría ir un poco más allá y contarles porqué creo que, sin importar nuestro color de piel, los racistas en este mundo somos muchos más de los que nos imaginábamos y porqué, después, de todo, eso a veces no importa, es simplemente humano, y en muchas ocasiones nuestras diferencias no tienen que ver un carajo con los colores.
Cualquier persona, sin importar su raza u origen, y que haya vivido en alguna ciudad relativamente grande en el mundo, puede confirmar como ciertas áreas se encuentran dominadas por negros, latinos, amarillos, blanquitos o lo que sea. No es raro escuchar relatos cargados de rabia como: "los gringos de mierda pasan con sus ruidosos carrotes y van de compras todo el tiempo", "esta ciudad está llena de jamaiquinos que se parecen todos a King Kong" o "los peruanos drogadictos y delincuentes han invadido la plaza de la ciudad".
Hay que admitirlo, los seres humanos son racistas por naturaleza. Queremos estar entre gente como uno. Y así de repente el, a primera vista, ridículo comentario de nuestra señora de San Isidro se transforma en un hecho que podría ser comprobado científicamente. Quizás alguien ya lo hizo.
Además, el racismo funciona en todas las direcciones y los blanquitos no son los únicos malos de la historia. Al caminar por ciertas zonas de Lima, una ciudad de mierda como veremos en un futuro artículo, es notorio como varios representantes de la ahora mayoría de ascendencia serrana tratan con desprecio a quienes no comparten el cobrizo tono de piel. Y eso jode, ¡claro que sí!, ¿pero saben qué? No tiene nada de malo, es simplemente la naturaleza humana.
Y es que aún cuando muchos no lo quieren reconocer los humanos no dejamos de ser animales. Así como un león da muerte a un búfalo porque eso es lo que come, y no por ser un gato malo, muchos seres humanos no pueden evitar el ser racistas.
La mayoría de nosotros queremos ser parte de un grupo, un grupo de personas con las que tengamos algo en común. Y aunque el color de la piel es lo primero que salta a la vista no lo es todo.
Algunos kilómetros al norte de donde vivo, en la supuesta primera potencia del mundo, Hillary Clinton y Barack Obama compiten por la nominación demócrata, la oportunidad de llegar a ser el más odiado gobernante sobre el planeta. Y claro, es que locura y poder van de la mano, pero sigamos con el cuento.
Hace unos días la blanquísima Clinton obtuvo una apabullante victoria sobre el simiesco Obama en las primarias de West Virgina, un estado con un 95% de población blanca. Muchos analistas políticos, ya saben, esos tipos que siempre aparecen en los noticieros para inventar explicaciones y que no sabemos de qué viven en realidad, atribuyeron el triunfo de la esposa de Bill a circunstancias históricas, momentum, empatía con el electorado. Sí, ¡seguro!
Una encuesta luego mostró que para dos de cada diez votantes blancos la raza fue un factor decisivo en cómo votaron, y es lógico presumir que el número es mayor entre quienes no lo admitieron.
Luego Jon Stewart en The Daily Show mostró un par de entrevistas que terminaron de sepultar las explicaciones de los analistas sobre porqué Clinton ganó en el montañoso estado. Primero, una rolliza y porcinamente rosadita señora, expresó que le tenían miedo a la otra raza. "Tenemos muchos problemas con la otra raza", dijo. Obviamente hablaba de la raza negra (aún cuando Obama no es del todo negro, su madre era blanca).
La segunda entrevistada repetía algo así como "no queremos más Husseins". Claramente se refería a los rumores sobre el supuesto pasado islámico de Barack Hussein Obama. Por cierto, esta vieja lucía muy cristianita.
Y aquí encontramos un nuevo factor, además del color de piel, que divide a los seres humanos: la religión. Otra de las estúpidas invenciones de la humanidad a la que no solo dedicaré uno o dos artículos más sino un sitio web por completo (muy pronto).
El punto es que no solo en un Starbucks de Lima dos viejas se sienten especiales por ser blancas, en West Virginia una cristianísima yanqui se siente superior porque cree que el dios que su secta inventó es mejor que áquel que los musulmanes crearon.
Punto uno: escribo sobre lo que me interesa y expreso solo lo que pienso. No es mi intención terminar con los problemas del mundo, ni creo que podría aunque quisiera, o tener todas las respuestas correctas, pues definitivamente no las tengo.
Punto dos: no creo que querer estar entre gente como uno sea tan malo, todo depende del contexto y de quien seas. Querer exterminar a quienes no sean como tú, sin embargo, es obviamente ridículo y deplorable.
Los seres humanos siempre van a encontrar diferencias dentro de todo grupo, en algunos casos quienes están fuera del grupo no las verán (¿qué diferencia encuentra un mormón entre chiitas y suníes o un hombre blanco de occidente entre hutus y tutsies?) y en otros la discriminación tendrá ridículos orígenes (como sucede con los fanáticos del fútbol), pero así como existen diferencias que nos separan también hay mucho que nos une, y esto es a veces lo más importante.
Cuando luego de algunos años encuentras verdaderos amigos y personas que te importan, si es que tienes un poco de suerte, las religiones, tonos de piel, equipos de fútbol y demás detalles pierden importancia, y es que, aún cuando no lo parezca, ya eres como ellos y ellos como tú.
No pretendía que hubiera una al empezar a escribir pero creo que es fácil encontrarla: no importa que tan originales nos creamos, todos somos ridículos y estúpidos humanos al final del día.

Este domingo 28 de octubre de 2007 es la manifestación nacional contra las corridas de toros, y en realidad contra todos los imbéciles que siguen con el cuento de que las corridas de toros son arte y tradición.
Si no puedes participar en vivo escribe en tu blog o sitio web sobre el evento.


Algunas aclaraciones:
Ahora sí, la lista, ¿porqué creo que se debe legalizar el consumo de drogas?
Es posible conseguir drogas relativamente fácil en cualquier lugar del mundo por más ilegales que sean, bueno, al menos que vivas en el Sahara y probablemente allí existan otras formas de escapar de la realidad.
Para quienes vivimos en Latinoamérica incluso es muy económico, la última vez que pregunté, en Lima era posible conseguir un gramo de cocaina por poco más de US$ 5.
En suma, que el uso de drogas esté prohibido le importa un comino a la mayoría de personas, igual lo harán. Y esto incluye a muchos de los que supuestamente combaten su tráfico. Recuerdo el caso de un tipo en Perú que compraba su provisión de drogas de fin de semana a un policia (también consumidor de cocaína), la droga era supuestamente incautada a los traficantes que el oficial capturaba o como pago por favores.
Y eso sin considerar que no ofrece buenos resultados, bastan dos ejemplos sobre la fallida guerra contra las drogas para comprobarlo: la producción de coca en Colombia sigue en aumento y Afganistán obtuvo un volumen récord en su cosecha de opio del 2007.
El gobierno de los Estados Unidos gasta millones de dólares en su supuesta lucha contra el narcotráfico mientras su país ocupa una vergonzosa y protagónica posición por el gran número de consumidores de drogas que tiene y el reporte anual sobre drogas de la Naciones Unidas, aún cuando intenta mostrarse optimista, revela que el supuesto problema de las drogas es en realidad incontrolable.
En todo el mundo se realizan operaciones militares y policiales, estoy seguro que usando métodos reprochables, que ocasionan muchas muertes y no ayudan para nada, y eso sin considerar los innumerables crímenes cometidos por las bandas de narcotraficantes.
La prohibición de alcohol en los Estados Unidos (1920 – 1933) fue un experimento inútil que originó una gran escalada de violencia, permitió el nacimiento y rápido crecimiento de organizaciones criminales e, irónicamente, provocó un incremento en el consumo de alcohol. ¿No queda claro que las prohibiciones no son la solución al problema? En realidad, ¿existe tal problema?
Se podría invertir los millonarios recursos destinados a la lucha contra las drogas en verdadera educación, actividades que promuevan la cultura, cura de enfermedades y en aliviar muchos otros problemas pero queda claro que eso les importa muy poco a quienes gobiernan el mundo.
Cualquiera que entienda un poco de economía sabe que el precio de todo producto aumenta al reducirse la oferta y aumentar la demanda, y por ello el narcotráfico es un negocio millonario. Resulta tan complicado y peligroso transportar drogas que los márgenes de utilidad son increíblemente altos y muchos en busca de dinero fácil se involucran rápidamente.
Elementos corruptos entre policias, abogados, jueces, políticos y otros tipejos en todo el mundo son parte de la cadena alimenticia que el negocio de las drogas genera y varios de los que proponen su erradicación están ganando dinero de alguna u otra manera gracias a todo el circo que el tema genera.
Si consumir drogas fuera legal estoy seguro que su precio bajaría y no sería un negocio tan atractivo para muchos, los gobiernos podrían incluso cobrar impuestos por las ventas de drogas. Adiós a los narcotraficantes y toda la corruptela.
La prohibición de alcohol en los Estados Unidos dio origen al imperio de Al Capone. Impulsada por grupos que creían que la medida ayudaría a mejorar la sociedad, entre los que se incluía el Ku Klux Klan, la prohibición no hizo más que generar caos y un sinnúmero de crímenes.
Igual de tontas fueron las razones para restringir la importación y uso de opio en San Francisco en 1875 (se temía que los inmigrantes chinos estuvieran captando mujeres blancas para sus fumaderos) y prohibir la cocaína a principios de 1900 (supuestamente los negros que consumían cocaína se transformaban en súper negros que violaban mujeres blancas).
Si el consumo de drogas en la mayoría de países del mundo está prohibido no es por el bienestar de los consumidores, hay muchos otros artículos, como el alcohol. el tabaco o idiotizados reality shows, que aún siendo legales provocan tanto o más daño. Probablemente ya muchos olvidaron las razones de la prohibición pero, sea cual fuere, estoy seguro que fue una muy tonta.
Si alguien se quiere joder la vida es su propia decisión. No creo que consumir drogas por algún tiempo sea algo tan grave en realidad, hay muchas personas que en algún momento de su vida lo han hecho y llegaron a la conclusíon de que era una pérdida de tiempo o simplemente no disfrutaron la experiencia pues tenían cosas más interesantes por hacer.
En cierta forma consumir drogas y darse cuenta de que no valen la pena es un muy interesante ejercicio para forma el caracter y obtener mayor control sobre nosotros mismos.
Sé que muchos me dirán que existe el riesgo de que la adicción atrape a algunos y nunca más puedan escapar de las drogas, vale, eso demuestra que son personas con poco dominio sobre sus propias vidas y que talvez no resulten muy útiles en sus sociedades (o talvez sí, hay lugar para todos). Menos oportunidades para unos generan mayores oportunidades para otros, como dije, selección natural.
Las personas lo son. Y lo mismo se podría decir sobre las armas, el dinero, el terrorismo y muchos otros supuestos males.
Echarle la culpa a las drogas es ridículo y en muchos casos es simplemente la inmadurez, ignorancia o estupidez de las personas la que ocasiona matrimonios fallidos, hijos problemáticos y familias separadas.
Cada ser humano, al menos en teoría, debería ser libre de elegir lo que hace con su vida y lo que quiere poner en su cuerpo, obviamente mientras no le cree problemas a otros.
Prohibir el uso de drogas es como prohibirnos el consumo de alguna bebida gaseosa o comida rápida, causantes también de problemas de salud, simplemente porque a alguien se le ocurrió que debería ser así.
Son muchos los hipócritas que hablan sobre la libertad de expresión y los derechos humanos pero pocos mencionan la libertad de las personas a equivocarse o elegir un camino diferente en sus vidas si así lo quieren.
Definitivamente, y todas las opiniones valen. ¿Tú qué piensas?

Hace algunos días las cajas bobas peruanas, junto con millones de seres humanos que viven conectados a ellas, estuvieron pendientes de un incidente entre una conocida conductora de TV y el fotógrafo de un programa al que muchos consideramos una absoluta basura.
La conductora era Gisella Varcárcel y el fotógrafo era del equipo de Magaly TV, un programa que por más absurdo y estúpido que me parezca tiene mucho tiempo en el aire y hordas de seguidores que por lo visto no tienen nada mejor que hacer con su tiempo.
Gisella Varcárcel simplemente se hartó del asedio y reaccionó insultando al fotógrafo, algo que me parece totalmente natural para cualquier persona que desea conservar su privacidad, sin importar que sea pobre, rica, anónima o famosa.
Lo estúpido de la situación es que ahora muchos medios y los televidentes que siguen a Magaly TV, que intuyo son en su mayoría una sarta de ignorantes, critican la reacción de Gisella y sufren por el fotógrafo. ¿Que lo insultaron? ¿Que le dijeron que apestaba? ¡Vaya ofensa!
Cada día en todo el mundo millones de personas pasan por peores situaciones y aquí tenemos a muchos medios y a una turba de descerebrados quejándose porque un pobrecillo fotógrafo es insultado por una persona a quien obviamente estaba persiguiendo e incomodando.
El hecho de que Gisella Varcárcel sea popular o no le caiga bien a muchos es totalmente irrelevante, que haya dicho esto o aquello me importa un bledo. Que la libertad de prensa sea importante cuando a algunos auspiciadores le conviene, bueno, es su negocio, pero no por eso se le puede joder la vida a cualquier persona.
Imaginemos por un momento que eres tú quien ha decidido salir de paseo con tus amigos o familiares, quieres pasar un rato agradable y aparecen unos completos desconocidos para interrogarte y tomarte fotos, destruyendo por completo tu tranquilidad. ¿No crees que estás en todo el derecho de reclamar por tu espacio y hacer lo que sea necesario para que lo respeten? ¿Desde lanzar un grito hasta tirarles un ladrillo por la cabeza?
Existe una abismal diferencia entre saber comportarse en una sociedad moderna, no sé porque esa frasesilla siempre me provoca risa, y el ser un absoluto imbécil que acepta todos los atropellos. Lamentablemente muchos peruanos caen en esta última categoría, basta con hacer la cola en un banco o ser usuario del transporte público para notarlo.
Si Gisella o Magaly tienen la razón me vale un carajo, al igual que el 98% de la TV y medios peruanos. Lo importante es saber que cada uno de nosotros tiene el derecho, si importar que esté escrito en algún decretillo o no, a cuidar su entorno, su individualidad y a los suyos.

Durante las últimas elecciones presidenciales en el Perú uno de los candidatos decía ser nacionalista. Él y sus hordas de seguidores usaban polos con los colores de la bandera que decían "amar al Perú".
Ollanta Humala, quien decía amar al Perú (y por extensión a sus habitantes, los peruanos), no dudaba en usar cualquier oportunidad que la sensacionalista y pobre prensa local le diera para acrecentar la rivalidad entre los varios sectores de la ya muy fragmentada sociedad peruana. Entre los cholos y los blanquitos, entres los pobres y los ricos, entre los limeñitos y los provincianos.
Vaya forma de demostrar el amor. Este no es un artículo sobre política, pero el caso Humala es un claro ejemplo de la estupidez que existe en este país, e imagino en muchos otros. Es hipocresía disfrazada de patriotismo.
Según la Wikipedia el patriotismo es "el equivalente colectivo al orgullo que siente una persona por pertenecer a una familia o cofradía"
.
Si me siento orgulloso de pertenecer a una familia lo último que hago es hablar mal de otros miembros de ella, busco armonía y no diferencias, cuido mi casa y la mantengo limpia. Que diga "amo a mi familia" cada día, incluso ante cámaras de televisión, importa un carajo si no se demuestra.
En la mayoría de casos los mismos idiotas que dicen amar a su país y se escandalizan al ver que una bebida supuestamente peruana se comercializa a nivel mundial, y aparentemente con mejores resultados, desde Chile, son quienes tiran basura y orinan en las calles; no respetan reglas de tránsito elementales ni saben dar los buenos días; apenas se preocupan por usar adecuadamente el idioma español y escriben como animales; te miran con cara de mierda cuando entras en sus oficinas, grandes centros comerciales o pequeñas bodeguitas y están buscando siempre una oportunidad para joder a otros.
Particularmente me importa un comino quien inventó el pisco. Creo que es una discusión vana con un trasfondo puramente comercial escudado en, nuevamente, el patriotismo. Además, se trata de un licor, que disfruto por cierto, pero es solo eso, un licor. Quien le quiere dar mayor significado al tema es libre de hacerlo pero creo que hay temas más importantes antes. Como empezar a preocuparnos por esa casa que llamamos país y aquellos familiares: los peruanos.
Considero el término cholo despectivo cuando se aplica a una masa. Y varios ya tenemos serios problemas con las masas.
A mi entender cholo no se refiere a la raza sino al comportamiento vulgar, inculto, combístico de muchos peruanos.
Aunque originalmente cholo se aplicaba a mestizos descendientes de indígenas y españoles ahora se emplea como insulto (aunque muchos lo usamos también, irónicamente, con nuestros amigos como muestra de aprecio).
Pero hablar de la cholada o de un país lleno de cholos me suena muy mal, lo vea por donde lo vea.
El Perú es un país de mestizos, el primero que tenga sangre pura de la nobleza incaica o castellana, y se considere peruano, por favor publique un comentario enviándome a la puta que me parió. Se lo agradeceré.
En este país tenemos de todos los colores. En muchas familias es posible tomar fotografías de los hijos al mejor estilo Benetton. ¡Mi propio hermano es mi negativo!
¿No les parece de anormales querer utilizar la raza como un argumento a favor del patriotismo? ¿Acaso el ser cobrizo y vivir en la Sierra hace a una persona más peruana? ¿Muerte a todos los que tuvieron la mala suerte de nacer blancos?
No lo creo.
Y es por ello que discrepo respetuosamente con Roberto Bustamente, quien entiendo está a favor del término chologósfera para referirse al conjunto de blogs peruanos. ¿Porqué no hablar simplemente de bloggers peruanos o por último, aunque tampoco soy muy amigo del término "blogósfera", blogósfera peruana?
Cada día me comunico con muchísimas personas en varios lugares del mundo. Varios son amigos, otros clientes y algunos casuales conocidos, y no recuerdo la última vez que alguien me preguntó: "¿de qué país eres?". Y es que, ¿acaso importa?
Creo que el patriotismo se torna poco a poco irrelevante. Lo que debería ser motivo de orgullo se ha transformado en causa de muchos conflictos.
Parece que los únicos momentos en que las personas disfrutan de pertenecer a tal o cual país se dan en los deportes. Y claro, existen los sádicos que se alegran de ser estadounidenses cuando sus soldaditos masacran a los habitantes de otros países. Vaya, ¡que viva el patriotismo!
Si mal no recuerdo todos vivimos en un solo planeta y pertenecemos a una misma especie, y aún cuando tenemos idiomas, costumbres y colores diferentes somos en esencia lo mismo, simplemente humanos.
¿Acaso todos los franceses desean ser Napoleón? ¿Porqué existen aún ciertas vocecillas que nos quieren transformar a todos los peruanos en Pachacútec?
Creo que sería mejor si nos comportamos como seres racionales y nos esforzamos por vivir mejor, de acuerdo a nuestros tiempos y enseñándole a nuestros hijos todo lo que podamos para lograr un mundo mejor, un mundo sencillo habitado por simples seres humanos.
Hace mucho le dije adiós al absurdo patriotismo y creo que haber nacido en tal o cual país es un sencillo asunto de geografía.
Y tú, ¿qué opinas de los patriotas?

Existen dos tipos de personas en el mundo: los que ríen con Seinfeld y los que ríen con el Chavo del Ocho.
Yo río con Seinfeld y lamentablemente, al menos desde mi muy egoista pero sincera perspectiva, la mayoría en latinoamérica parece reir con el Chavo del Ocho.
¿Y cuál es la diferencia? Si no la notas no deberías estar leyendo este blog.
¿Es lo mismo reir viendo un conjunto de situaciones triviales salpicadas de diálogos ingeniosos que hacerlo ante trompadas, caídas y balbuceos?
Mi mejor amigo, el flaco Cochelin, a quien conozco desde que tengo uso de razón y quiero como a un hermano, es chavista (ninguna relación con nuestro amigo en Venezuela) y yo soy seinfeldista. Si compartimos el sentido del humor (tres de cada cinco minutos en nuestras charlas son carcajadas) es porque nos criamos juntos. Talvez sea un caso singular.
La mayoría de personas que conozco y que disfrutan con el Chavo podrían fácilmente reir con cómicos ambulantes, mas no con Gabo, ver atentamente a Magaly (un decrépito programa de la televisión peruana) pero dormirse en el History Channel.
¿Hasta que punto el humor, o la falta de él, idiotizan a nuestras sociedades?
Sucede en todo el mundo, las masas determinan lo que se produce en la televisión, los medios aman a las masas y las masas, casi siempre, están equivocadas.
Listo, lo dije. Y tú, ¿con quién ríes?
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