
Miércoles 15 de agosto de 2007, empiezo a escribir esto a las 7:12 de la noche y hace tan solo unos minutos tuvimos uno de los más fuertes temblores de los últimos años en Lima. Estuve con Yesi y Bea durante varios minutos en la puerta de nuestra casa y no sabría decir si el sismo duró un solo minuto o muchos más. El tiempo avanzaba en cámara lenta y se podía sentir al piso bailar.
Es hasta cierto punto irónico que no tenga tono de marcar en el teléfono pero la conexión ADSL sigue viva y me permite publicar estas líneas. Incluso pude llamar a mi viejita vía Skype.
Ya tuvimos nuestra primera réplica y poco a poco van apareciendo más noticias en la TV y en la Red mientras el sitio web del Instituto Geofísico del Perú informa lo siguiente:
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Malditos desarrolladores web de los organismos del estado.
Y tú, ¿qué estabas haciendo durante el temblor?
7:32 pm, desde Alemania Gerhard pregunta: you still there? después de leer la noticia en BBC. Yes dude, still here.
7:35 pm, CNN publica que de acuerdo al U.S. Geological Survey el sismo fue de 7.5 grados. El sismo de octubre de 2005 con epicentro en Pakistán fue de 7.6 y mató a casi 75,000 personas. ¿Hemos tenido suerte?
8:05 pm, acaba de terminar nuestra segunda réplica, en otros lugares se reportan muchas más, y desde BlogsyCopy me pregunto quienes están en pleno blogging sobre el temblor en Perú.

Siguiendo la acertada sugerencia de MaxaC, he creado un par de anuncios para promover la primera campaña de ¿Y si los matamos?: Acho lo cerramos.
Vamos a terminar con la tortura de una vez por todas.
Puedes enlazar a ¿Cómo cerrar Acho?: una cornada para las bestias que torturan a los toros usando una de las siguientes imágenes.
Si puedes descargar los anuncios y hospedarlos en tu servidor sería genial.
No olvides incluir en los comentarios las direcciones de los sitios donde publiques los anuncios.

Hace más de dos años publiqué un artículo de apoyo a la campaña Lima Antitaurina. Hoy lo releía y noté lo blando que fui al exponer lo que pensaba y sentía, un tonto más temiendo tomar una posición firme por miedo a que lo manden al carajo.
¿Y saben qué? Si terminar con la tortura a los toros implica que un grupo de enfermitos, pues debe haber algo enfermo en quienes llaman arte a las corridas de toros, me insulten públicamente, no importa, acepto con gusto sus insultos. ¡Pero al puto Acho lo cerramos!
El diario El Comercio, en su edición del domingo 3 de diciembre de 2006, citaba a un comentarista taurino: "las corridas de toros es el segundo espectáculo más visto en el Perú, luego del fútbol". Si es cierto, ¡qué vergüenza ser peruano!
Pero algo bueno encontré en el artículo: este año la temporada de barbarie terminó en pérdida para sus organizadores: Taurolima, una empresa de capitales peruanos, ecuatorianos y españoles.
Ya en los comentarios de mi antiguo artículo muchos defensores de la tortura nos salieron con el cuento de la tradición. Imagino que son los mismos tontos que en otras épocas o lugares sacrificarían niños o apedrearían a mujeres adúlteras por seguir la tradición.
Pero la tradición funciona solo para unos cuantos bobos. Torturar toros es un negocio tan sucio como vender medios de comunicación a gobiernos corruptos.

Los ridículos que se hacen llamar matadores cobran entre 30 y 120 mil dólares por cada corrida. Y quienes los secundan y cobardemente clavan lanzas y espadas a los toros se llevan 400 verdes cada uno. Por lo visto sale a cuenta ser un hijo de puta que maltrata a los animales.
La beneficencia se beneficia con US$ 110.000 al año, la Municipalidad del Rimac, horrible lugar por cierto, se embolsa el 5% de los ingresos y la empresa que vende los boletos, Teleticket, 4%.
Además existen alrededor de 400 parásitos, sí, parásitos, que lucran alrededor de este circo: vendedores ambulantes, mozos, veterinarios, carniceros y demás individuos que deberían buscar formas de ganarse la vida que no estén relacionadas con una estupidez tan grande como las corridas de toros.
Lima aún alberga algunos desadaptados para quienes Acho es una especie de vitrinita social, gente que no va para ver sino para ser vista y a quienes encontramos a menudo en algunos bodrios de la televisión local o en vergonzosas páginas de sociales.
Talvez existen en esta masa de bípedos algunos mojigatos que realmente creen estar asistiendo a un espectáculo artístico. ¡Pobres diablos!
Estos personajes son solo el público. ¿Y en el escenario?
En un país como el Perú, donde la ridícula Iglesia Católica mete sus narices incluso en política, no es de extrañar que la gran mayoría, sino todas, las corridas en Acho se realicen en octubre como parte de las celebraciones en honor a uno de sus tantos santos: el Señor de los Milagros. Y realmente es un milagro que tantos creyentes no se percaten de lo irónico de la situación, adorar a un santo que es pretexto para una carnicería.
Imagino que una importante tajada del negocio es destinada para curas y monjitas por usar una de sus marcas. Una demostración de que a la Iglesia le importan un carajo la compasión y el amor por los animales.
Del torero y sus amigotes en la arena no tengo mucho que decir, no tengo duda que son seres que merecen no una sino mil cornadas de los pobres animales a quienes atacan y me provocan nauseas de tan solo pensar en ellos.
Y moviendo los hilos de toda la porquería están los organizadores y sus auspiciadores. Y es aquí donde encontramos las armas para acabar con las corridas de toros en el Perú y cerrar de una vez por todas la vergüenza conocida como la Plaza de Acho.
El espectáculo de los toros existe solo por dinero. Hay organizadores, hay auspiciadores, hay gente que paga para verlas, hay idiotas que cobran por matar a los toros. Es un negocio. Tan simple como eso.
Según parece, organizar cada corrida cuesta alrededor de US$ 250.000. Bastante dinero, ¿no? ¿de dónde llega? Imagino que gran parte viene de los auspiciadores así que el primer paso es saber cuales son.
¿Alguna marca de cervezas tiene la exclusividad en Acho? ¿Qué gaseosas se venden en los restaurantes? ¿Qué logos aparecen en los carteles que promocionan el circo?
También hay medios, como El Comercio, que parecen estar a favor de las corridas. Esa también es una forma de colaborar con la matanza.
El segundo paso es dejar de comprar los productos de quienes auspicien o en cierta forma contribuyan a que se realicen las corridas de toros.
El movimiento antitaurino, un gran aplauso y felicitaciones por ello, ya ha logrado espantar a varias empresas que no quieren arriesgar su reputación relacionándose con el asunto.
Ahora nos toca a nosotros, los muchísimos peruanos con sentido común. Dejemos de comprar los productos y contratar los servicios de las empresas que contribuyen a la tortura en Acho.
Usemos los comentarios en este artículo para saber que marcas y que empresas auspician o promueven las corridas de toros y no les demos un centavo hasta lograr que retiren su apoyo a la matanza.
Si amas la vida y quieres a los animales sonríe, pues juntos vamos a cerrar de una vez por todas la maldita Plaza de Acho.
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